Jorge Villa Moreno: La foto presidencial, oficialmente

Chile es un pa√≠s donde la fotograf√≠a llega de forma temprana, pr√°cticamente antes del a√Īo desde la publicaci√≥n de este invento en Francia, pero no reaccion√≥ ante ella como algo revolucionario, era una curiosidad como muchas otras.

 

Debemos se√Īalar que a mitad del siglo XIX el inter√©s p√ļblico y distracciones populares iban del lado del hipnotismo, las maravillas t√©cnicas que tra√≠a el advenimiento de una segunda revoluci√≥n industrial, la experimentaci√≥n con drogas de forma recreativa que distrubu√≠an las droguer√≠as locales y, tambi√©n como una forma de ocio, el arte y la cultura a las cuales el criollismo atornill√≥ su mirada heminegligente en exclusiva a lo que viene del hemisferio norte. A veces copiamos lo bueno, la mayor√≠a de las veces copiamos lo malo y el resto simplemente copiamos por copiar todo aquello que pueda ser ‚Äúnor-for√°neo‚ÄĚ.

Una de las primeras referencias de una foto oficial en las presidencias a nivel global proviene de Estados Unidos, cuando el mandatario antiesclavista John Quincy Adams se hace retratar durante 1843 en formato daguerrotipo. El mismo Adams interviene en la composición de esta toma; si bien no se trata de una fotografía presidencial con el propósito de ser instalada en todas las reparticiones estatales como la conocemos hoy, es un primer gesto. Napoleón III haría algo parecido en 1854 cuando se hace retratar por Nadar en formato de carte de visite que sí era reproducible hasta el hartazgo y por lo mismo, una imagen que circulaba.

German Riesco en su despacho_en La Moneda. Fotografiado por Obder Heffer.

En Chile no hay mayores referencias a una foto oficial como tal hasta 1906, cuando Pedro Montt asume el poder por v√≠a eleccionaria (anteriormente los vicepresidentes del 1901 Anibal Za√Īartu y Germ√°n Riesco se hab√≠an hecho retratar por medio de fotograf√≠a); lo que la convierte en algo oficial es el uso y simbolismo de la banda presidencial dentro de la chaqueta del esmoquin y con el escudo en medio del pecho. La fotograf√≠a tiene una composici√≥n b√°sica, figura y un fondo sin detalles; el presidente mira hacia su izquierda.

Arturo Alessandri Palma. Fotografía perteneciente a la colección del Museo Histórico Nacional.
Arturo Alessandri Palma y su perro Ulk. Segundo período presidencial, 1932-1938. Autor anónimo.

Por esas fechas iban por carriles paralelos la fotografía y el retrato pictórico. La fotografía oficial pasó por muchos momentos y consideraciones sociales y epistemológicas, por mencionar algo el retrato fotográfico oficial del presidente Arturo Alessandri Palma nunca tuvo el mismo impacto y popularidad de una foto casual hecha con su perro Ulk; además de tener una que otra simbología de logias.

Es a partir del trabajo de Jorge Opazo Galindo (1908-1979) que la foto presidencial se vuelve un ‚Äúmust‚ÄĚ y ritual mismo de haber asumido el poder en la pr√°ctica y tambi√©n en el plano simb√≥lico. Parte con Pedro Aguirre Cerda en 1938, pasando por otras cinco presidencias consecutivas hasta la de Frei Montalva en 1964. Opazo ser√≠a considerado como el fot√≥grafo de los presidentes hasta 1970, coincidente con la llegada de la Unidad Popular y su retiro definitivo.

Pedro Aguirre Cerda, 1938. Fotografiado por Jorge Opazo.

La foto de Pedro Aguirre Cerda monta un escenario que sería la referencia de cinco mandatarios para su presencia oficial. Retomando el fondo estrellado que usara Arturo Alessandri, lo cual nos permite deducir que se trató de una sesión en el mismo Palacio La Moneda; el fotógrafo Opazo suma la presencia del sillón presidencial donde el retratado apoya su brazo izquierdo, el ángulo elegido es un contrapicado, dando a entender que es una gran figura, alguien superior; el poder no está sugerido en el modelo o su postura, si no en las elecciones del fotógrafo.

Aguirre Cerda mira a lontananza por sobre el fot√≥grafo/observador. La postura de pie revela una actitud de desapego simb√≥lico del poder (representada por el sill√≥n/trono), dando a los presidentes un aire de intelectualidad y visi√≥n de futuro que no busca instalarse eternamente en el poder: esa es la figura de un verdadero estadista. La planta de iluminaci√≥n estilo Hollywood es simple pero muy efectiva, una iluminaci√≥n principal dedicada al retratado que est√° suavizada, iluminaci√≥n de recorte o contraste para el fondo; se busca producir el denominado ‚Äútri√°ngulo de Rembrandt‚ÄĚ en uno de los p√≥mulos.

Juan Antonio Ríos, fotografiado por Jorge Opazo Galindo.

Una imagen que será bastante distinta, incluso hasta el día de hoy es la del presidente Juan Antonio Ríos, quien opta por lucir sus ojos claros en un retrato de primer plano (donde queda en evidencia la maestría de Opazo respecto a la iluminación, ocupando una planta de luces que resaltan los ojos como si se tratara de joyas con luz propia).

El retrato presidencial a Gabriel Gonzalez Videla en 1948 vuelve al stencil del sillón y un ángulo contrapicado que fuera utilizado con Pedro Aguirre Cerda, el rosetón (escarapela) y la supuesta piocha de O’Higgins que desaparecería a manos de Pinochet (hecho capturado la transmisión de tevé del cambio de mando en 1990) son parte de la sesión. En González Videla vemos la repetición del recurso de iluminación de Rembrandt.

Carlos Ib√°nez del Campo, fotografiado por Jorge Opazo Galindo.

Carlos Iba√Īez del Campo en 1952, para su segundo per√≠odo presidencial, es otro modelo con quien se repite el stencil opaceano. Recordemos que Iba√Īez ya se hab√≠a hecho del poder en 1927 desde su puesto militar como Ministro de Guerra, al presionar desde dentro al presidente Emiliano Figueroa por ejercer poder para instalar parientes en los otros poderes del Estado chileno. Fue un golpe de Estado militar no declarado.

Para su segundo per√≠odo opta por una imagen civil de s√≠, √©l est√° delante del sill√≥n, su mano derecha tambi√©n se apoya en dos dedos sobre un brazo del sill√≥n. Jorge Alessandri Rodr√≠guez en 1958 opta por una foto bastante m√°s austera, est√° recibiendo el pa√≠s en una profunda crisis econ√≥mica, √©l viste tuxedo y s√≥lo lo acompa√Īa la banda presidencial. No aparece el sill√≥n, la escarapela, la piocha, ni siquiera es una banda presidencial con el escudo bordado. Austeridad en su grado minimalista.

Se cierra un per√≠odo con la sesi√≥n de Frei Montalva; es igualmente austera pero no refleja esa triste escena solitaria de Alessandri Rodr√≠guez, tampoco aparece el sill√≥n o alg√ļn adorno que llame la atenci√≥n. Frei no se apoya en el poder del sill√≥n, sino en la intelectualidad y el simbolismo ejecutivo del escritorio. Como otros presidentes tambi√©n apoya dos dedos sobre la superficie del escritorio, pareciera que sus dedos recrean un tri√°ngulo.

Eduardo Frei Montalva, 1964. Fotografiado por Jorge Opazo Galindo.

Si bien el paso de estos seis presidentes son de distintas orientaciones y momentos pol√≠ticos, a Opazo siempre se le asoci√≥ con la oficialidad presidencial y la clase alta de Chile, tanto los de m√°s abolengo como aquellos personajes que buscaban subir en la escala social apareciendo en la p√°ginas sociales de la revista Zig-Zag que desde los a√Īos treinta era el referente para esos fines.

Con la llegada de Salvador Allende a la presidencia y su tumultuoso populismo se pierde un tanto la noci√≥n de foto oficial. Es uno de los primeros presidentes en tener un equipo de fot√≥grafos permanentes como lo fueron Luis Orlando ‚ÄúChico‚ÄĚ Lagos V√°squez, jefe de fot√≥grafos, Gabriel Amado, Guillermo Hidalgo, Hugo Pueller y el oficial Leopoldo V√≠ctor Vargas (funcionario FACH designado al palacio de gobierno que terminar√≠a casi por accidente como fot√≥grafo). El final de su gobierno ser√≠a tr√°gico, y por lo mismo, en el inconsciente est√°n m√°s presentes aquellas fotograf√≠as que tienen que ver con sus √ļltimas horas que con las que circularon en las dependencias estatales bajo la clasificaci√≥n de ‚Äúoficiales‚ÄĚ. En esta funci√≥n se cuentan dos fotos. Una es un retrato cerrado (no logramos dar con una confirmaci√≥n de su autor√≠a) y otra donde aparece sentado en el sill√≥n presidencial pero que carece de la hier√°tica o el simbolismo que se espera de una fotograf√≠a oficial; Allende se muestra con las piernas cruzadas, sus calcetines son protagonistas inesperados al reflejar la luz de un flash directo, no tiene mayor incidencia la aparici√≥n de los s√≠mbolos patrios; es una imagen producto del momento m√°s que una sesi√≥n pensada.

Esta foto fue capturada -suponemos que de forma improvisada- por Leopoldo Vargas, oficial FACH que durante el gobierno de la Unidad Popular estaba destinado al Palacio de La Moneda, y que terminar√≠a comprometido como fot√≥grafo ya que tambi√©n ser√≠a el autor de la pol√©mica y √ļltima fotograf√≠a del presidente Allende con vida, instantes previos al bombardeo de los Hawker Hunter sobre la casa del poder ejecutivo. Entre lo confirmado y lo que no, lo que s√≠ podemos observar es que Allende instal√≥ la costumbre de llevar la banda presidencial por sobre la chaqueta hasta la presidencia actual.

Salvador Allende Gossens, 1970. Fotografía de Leopoldo Vargas.

La llegada de Pinochet no fue clara ni para sus secuaces de la Junta de Gobierno, quienes originalmente har√≠an rotar el poder hasta -supuestamente- devolver la administraci√≥n del pa√≠s a una renovada clase pol√≠tica u otra figura administrativa de consenso; pero a la usanza de todo dictador que se precie de tal, Pinochet se qued√≥ con el poder para s√≠. Existen varias fotos del general vestido como presidente, pasando por t√≠tulos tan rimbombantes como Jefe Supremo de la Naci√≥n hasta Presidente de la Rep√ļblica (que no era un t√≠tulo que le correspond√≠a ya que era de facto).

Aqu√≠ entra uno de los ‚Äúpintoresquismos‚ÄĚ del dictador, quien ocup√≥ una imagen social realizada por Opazo en su estudio durante 1973 para hacerla circular entre amistades y reparticiones m√°s cercanas, no obstante no fue reconocido por la Junta como primera autoridad si no muchos meses despu√©s. Debemos mencionar que el fot√≥grafo con el tiempo se desmarc√≥ de la autor√≠a de esas fotos.

Eventualmente Pinochet realizaría otras fotos integrando una serie de símbolos y posturas que representaban el poder que ejercía. De forma sucesiva las fotos del dictador van ganando accesorios hasta llegar al barroquismo de una foto que simplemente necesita un gran formato para poder apreciarse la cantidad de símbolos puestos en escena que -en el entender egótico- lo ascenderían a patriota superlativo.

El empuje comunicacional de Pinochet fue tal que a√ļn hoy no es dif√≠cil encontrar sus fotos oficiales a la venta en internet, la mayor√≠a de ellas asociadas a casas fotocomerciales que quiz√°s preferir√≠an no figurar al dorso.

Los símbolos pitonisos de la democracia

Llegada la democracia pactada de los noventas, la fotograf√≠a de Patricio Aylwin vuelve a lucir cierto grado de austeridad. Se hace circular dos fotos oficiales, una de pie al lado del sill√≥n Imperio ocupado por los presidentes de lo que denominaremos Era Opazo y hay otra toma que es -en lo personal- la que recuerdo haber visto en reparticiones p√ļblicas en la cual aparece firmando un documento sobre un escritorio.

Dando énfasis en la parte ejecutiva de su mandato, la austeridad va marcada en dos puntos, es una mezcla de la fotografía del mentor de la falange, el expresidente Frei Montalva al ocupar como escenario el escritorio (símbolo de un proyecto ejecutivo por sobre ilustrar una relación de poder), pero sigue presente la bandera satinada que instalara Pinochet en imagen e inconsciente. Además se realizan estas dos fotografías dentro de una misma sesión (Aylwin luce la misma corbata en ambas tomas).

Esta imagen demostr√≥ la poca voluntad o preocupaci√≥n que hab√≠a de establecer un corte visual con la dictadura y adem√°s -debemos se√Īalar- que en el √°rea de Comunicaciones del Palacio La Moneda segu√≠an trabajando mandos medios y altos heredados de la administraci√≥n de Pinochet, por lo que posiblemente esta sesi√≥n haya sido coordinada desde estos estamentos m√°s que quedar al criterio de alguno de los cinco fot√≥grafos que trabajaron oficialmente para La Moneda durante el per√≠odo de Aylwin; nos referimos a Jes√ļs Inostroza, Alejandro Mendoza, Ronald Arias, Claudia Basaure, Patricio Salinas y Osvaldo Brice√Īo como encargado de laboratorio. Este equipo fue formado por el ex AFI Jorge Ianiszewski, quien hoy est√° por completo alejado de la fotograf√≠a pol√≠ticamente comprometida.

Patricio Aylwin

La fotograf√≠a de Frei Ruiz-Tagle ser√≠a realizada por el mismo equipo ya mencionado, que muestra algunas diferencias, donde el encuadre es m√°s cerrado, el fondo es la bandera en movimiento. Aqu√≠ se aprecia una est√©tica distinta, que a la larga es un corte definitivo con la influencia opaceana en la imagen oficial. Sale Opazo, entra Photoshop. M√°s que foto oficial, parece la foto de una campa√Īa publicitaria.

De alguna forma -en el imaginario- Frei segu√≠a en campa√Īa, ya no recorriendo el pa√≠s si no el mundo. No ocupa la banda, es un ejecutivo global que dentro de su patria cumpl√≠a labores como presidente. En este punto debo mencionar que para este art√≠culo no dimos con la foto oficial de Frei en los buscadores m√°s populares, lo cual confirma esta sombra, la idea del presidente ausente a√ļn despu√©s de un cuarto de siglo.

Ricardo Lagos

La imagen oficial de Ricardo Lagos repite la maniobra de Frei, que claramente tiene como referencia la publicidad y no lo ritual. Tampoco ocupa la banda. La bandera flameando en el fondo se cruza con el escudo, el blanco da la sensaci√≥n de cordillera. La nariz se orienta a la izquierda, extra√Īa y sutilmente los ojos no miran al frente, parecen desviarse a la derecha ¬Ņpodr√≠a ser esto un resumen de su gesti√≥n?

Las fotos de Bachelet y Pi√Īera parecen confundirnos, son una suerte de enroque, entre ellos y sus respectivas im√°genes. El denominado gobierno de ‚ÄúBachelet 1‚ÄĚ (2006-2010) elige una fotograf√≠a donde la presidenta luce un impecable traje blanco de cuello mao, el fondo es azul; la foto de ‚ÄúBachelet 2‚ÄĚ (2014-2018) es su negativo, fondo blanco y chaqueta azul, tambi√©n de cuello mao. No aparece la bandera en ninguna de las dos, el m√°ximo s√≠mbolo patrio es la mirada.

Michelle Bachelet (2006). © Gobierno de Chile.
Michelle Bachelet (2014). © Gobierno de Chile.

La administraci√≥n visual de Pi√Īera 1 (2010-2014) opta por un plano cerrado y poca profundidad de campo, se aprecia un fondo de jardines en bokeh.

Sebasti√°n Pi√Īera, 2010. ¬© Gobierno de Chile.

Destaca por su veracidad por as√≠ llamarlo. En apariencia no hay mayor uso de Photoshop y el presidente parece un caballero de los que les gusta capturar al Fotocine Club: la verdad ontol√≥gica del exceso de arrugas. Se agradece la honestidad (visual), pero se vuelve extra√Īa esta imagen al compararla con la imagen de Pi√Īera 2 (2018-2022), donde aparece m√°s joven. Un adulto activo que parece estar posando para la imagen corporativa de aerol√≠neas ya que el fondo es una vista algo picada sobre la Cordillera de Los Andes, misma vista que podr√≠amos apreciar desde una escotilla de avi√≥n.

Sebasti√°n Pi√Īera, 2018. ¬© Gobierno de Chile.

Recordemos que la propiedad de aerol√≠neas fueron la sombra medi√°tica del presidente y empresario. Un detalle a considerar, Pi√Īera es el primer presidente en aparecer sonriendo ampliamente en su foto oficial, mostrando los dientes, ocurrencia que tomar√° prestada Bachelet para su foto del segundo per√≠odo.

El joven presidente y los expertos en pr√°ctica

La principal estrategia de toda oposici√≥n al gobierno es re-sobre-interpretar las cifras, buscar culpar al presente por la cadena que situaciones negativas que se arrastran. La otra estrategia opositora siempre ha sido caricaturizar. Se ha dicho que la juventud no tiene experiencia para gobernar o, a falta de encontrar un defecto f√≠sico (tan arraigado en viejas generaciones de chilenos y chilenas) para ridiculizar, se ha optado por buscar un apodo tra√≠do de afuera como mote, aquello de merluzo que proviene de la opini√≥n desde afuera de un locutor espa√Īol. Este gesto habla tanto y tan mal del chileno promedio y no corresponder√≠a mencionarlo a un texto que busca llegar a una suerte de tesina.

Los indicadores a los cuales propende el gobierno, sus reparticiones, asesores y expertos, han le√≠do el presente o un pasado muy cercano, parece que no hubo mayor asesor√≠a, pero lo m√°s notable es que la foto oficial no pasa s√≥lo por el criterio del fot√≥grafo, gusto del mandatario y su pareja encontr√°ndolo m√°s o menos guapo, hay varias capas m√°s de revisi√≥n. ¬ŅSe habr√° revisado el pergamino de fotos oficiales?

Gabriel Boric Font, fotografía de Paloma Palomino y Valentina Palavecino.

En su momento se habl√≥ que era el primer presidente sin corbata, pero eso no es lo relevante. Hay elementos que entran y salen, pero hay s√≠mbolos que afectan o que -si lo vemos desde lo m√°s l√ļdico- echan la suerte de c√≥mo se ver√° esa gesti√≥n m√°s adelante. Sin m√°s me pregunto lo siguiente, ya no desde un punto de vista fotogr√°fico puesto en la balanza del simbolismo, voy a esa interpretaci√≥n del impacto visual que despierta en el ciudadano a pie y al ex√©geta, todos a la vez, a sabiendas que se ven√≠a una crisis econ√≥mica, ¬Ņa qui√©n se le podr√≠a ocurrir hacer una fotograf√≠a oficial en que el presidente tiene literalmente ‚Äúel agua al cuello‚ÄĚ y con un paisaje parcialmente nublado acechando en el fondo?

Debemos se√Īalar que el haber ocupado el mar de fondo no fue a sabiendas que ser√≠a v√≠ctima del mote de ‚Äúmerluzo‚ÄĚ, porque entre que fue tildado de tal y la sesi√≥n fotogr√°fica oficial, pr√°cticamente fueron hechos sincr√≥nicos del mismo 11 de marzo de 2022. En vista y considerando todo lo expuesto anteriormente, a t√≠tulo personal, sin comprometer al medio donde publico, me atrevo a se√Īalar que tenemos una caricatura oficial de lo que puede ser una presidencia. El error no fue de la fot√≥grafa que lo realiz√≥, t√©cnicamente es prolija su labor, el yerro est√° en la cadena de asesores que vieron la fotograf√≠a como un producto est√©tico, conceptualmente apoyado en la cuota de g√©nero, y no como un s√≠mbolo que afecta la realidad; algo que ten√≠an mucho m√°s claro los presidentes del ala mas√≥nica ya en los a√Īos treinta.

Lo que duele como chileno es que la imagen presidencial resultó ser una caricatura realizada puertas adentro. Veamos al final de la administración actual en qué grado se cumple esta vez el oráculo fotográfico.

Im√°genes y fuentes:
РJorge Opazo, Retrato, Imagen y Poder. Margarita Alvarado et al. Editorial Pehuén. 2007.
– Memoria Chilena, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-128295.html


Acerca del Autor:

Jorge Villa Moreno (Illapel, 1978). Licenciado en arte y fotógrafo, ha trabajado con las instituciones culturales más relevantes de Chile, con las cuales también ha desarrollado la labor de divulgador de la fotografía, organizando charlas, realizando investigaciones y principalmente creando conciencia desde la mediación sobre el acervo cultural de la fotografía.

Ha realizado variadas muestras de su trabajo, destacando su énfasis pionero como en 2014 realizando la primera exposición a nivel nacional a partir exclusivamente de la cámara de su celular, montada en la ciudad de Quilpué, región de Valparaíso.

Tambi√©n en 2017 realiz√≥ un taller de fotograf√≠a para ni√Īos del primer ciclo escolar llamada ‚ÄúFotograf√≠a Libre y Feliz‚ÄĚ que se exhibi√≥ en el entonces Consejo de la Cultura y las Artes, y siendo destacada en la oficial cuenta de Twitter de la presidencia.

Es editor y mediador de ‚ÄúLa Ruta de Sergio Larra√≠n por Valpara√≠so‚ÄĚ y su proyecto emblem√°tico Fotom√©rides, (ambos en Facebook). Actualmente su gesti√≥n va de la mano con el auge del fotolibro durante pandemia, organizando un ciclo de charlas -a√ļn en curso- en el Ministerio de la Cultura, Las Artes y el Patrimonio; en paralelo est√° gestiona la creaci√≥n de una fototeca y colecci√≥n permanente de fotograf√≠a en el Centro Cultural Daniel De la Vega en la ciudad de Quilpu√©.

Jorge Villa Moreno ha obtenido becas y fondos concursables en varias oportunidades.

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© 2019 Caption Magazine. ISSN 0716-0879