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La Cámara Estenopeica
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Isabel Fernández Echavarría

No te apresures en llegar al término del placer, y sabe, mediante lentitudes sabias, prolongar su duración”.
Ovidio, “Arte de Amar”, citado por Marcela Quiroz Luna en su libro “La ilusión de ser fotógrafo”

– ¿En qué estabas en la vida al enamorarte?, me preguntó mi psicóloga la primera sesión después de separarme. 
– “Haciendo estenopeica”, respondí, muy literal.
– ¿Y puedes volver a ese momento y aventurar otro camino?

Poco después armaba nuevamente una estenopeica de cartón piedra negro, tal y como me enseñara Stephan Löbel en la Escuela de Diseño 20 años antes… ya no existía la latita que sellaba los tarros de café de los años ochenta, donde perforábamos el estenopo con agujas de coser, ni el patio de la escuela de arte de Lo Contador en que pasé horas y semanas entre viejas máquinas de grabado abandonadas conjurando el viaje de la luz, pero algo discurrí y me lancé a Rapa Nui con mi caja negra a sembrar una nueva capa de experiencias con las cuales reorientarme.

“Viajo a una isla remota en medio del Pacífico cuya referencia más cercana es la Luna; huyo de un presente que no sé como abordar y abordo una isla en la que me espera el pasado… Me sostiene una luz precaria, atravesando un agujero perforado en una caja de cartón”.

Cuando el mar y la camanchaca ablandaron tanto el cartón que la luz entraba por todos lados, el 2014 me construí una nueva caja en MDF (fibra de densidad media) que me acompaña hasta hoy en mi viaje por el Pacífico. Trabajar con un artefacto de diseño tan elemental me transporta a un estado austero y gozoso en el que no necesito más motor que el de mis deseos más profundos y mi dedo para obturar. Liviana de equipaje para andar los 15 mil kilómetros de costa del Pacífico Este.

La Perla. ©Isabel Fernández Echavarría

Abordo mi trabajo desde la idea de que todo emana de una fuente única de luz, que se expresa individualmente con su propia vibración y en diferentes planos que conviven con nosotros, aunque no podamos verlos.

El mar y la química son los escenarios de mi trabajo, metáforas de la unidad, el pulso del todo y la transmutación de la materia. Los vestigios y restos, como huellas de lo que fue, son la vía para interrogar y testimoniar la impermanencia y el misterio. La cámara estenopeica y sus prolongados tiempos de exposición son el ritual desde el cual conjuro el alma de seres y lugares, así como la mía propia.

La estenopeica traduce gráficamente mi conexión con las vidas que me subyacen y las múltiples dimensiones que me constituyen. ¡El alma ha vivido mucho! Tal vez por eso no se presenta en un instante… ella necesita tiempo y silencio, como yo, como mi cámara Estenopeica.


Biografía:
Trabajo en Santiago de Chile, mi obra cruza diferentes medios que involucran papel y matrices, como el grabado, la fotografía y libros de artista, especialmente pequeñas ediciones hechas a mano. He expuesto e impartido talleres en Baja California Sur, México; Miami Ironside, EE UU, Santiago de Chile y Rapa Nui. Desde el 2012 trabajo en la orilla del Océano Pacífico, con cámara estenopeica de gran formato y película blanco & negro; positivando mis fotografías sobre papel con emulsiones fotosensibles artesanales, especialmente transferencias de carbón, heliograbado, platino paladio y sales de plata.

Abordo lo que me rodea desde la convicción de que la separación no existe, que todo participa de un alma común que se expresa individualmente con su propia fuerza y vibración. Esa expresión es reforzada en mi obra por medio del trabajo manual: desde su concepción hasta el plasmado, cada parte del proceso pasa por mis manos. Asimismo, la cámara estenopeica traduce gráficamente ese pulso, conjurando desde sus prolongados tiempos de exposición, el alma de los objetos, los lugares y la mía propia.


Sitio Web:
isabelfernandez.art
https://www.instagram.com/ojosnegros_impress/

Todas las fotografías publicadas aquí tienen el Copyright del respectivo fotógrafo.

© 2019 Caption Magazine. ISSN 0716-0879

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