Felipe Muñoz: «Busco un espacio de calma dentro de tanto caos»

Felipe Muñoz: «Busco un espacio de calma dentro de tanto caos»

Claudio Soto
Editor CAPTION Magazine

El 2025 fue un año redondo para este joven fotógrafo chileno, fundador de la editorial LETARGO. Junto con recibir el premio «Rodrigo Rojas de Negri» -uno de los más reputados del país- su trabajo traspasó las fronteras para capturar también el «Shannon Michael Cane» en el MoMA de Nueva York (EE.UU.). Constancia, perseverancia y libertad creativa son los pilares de un trabajo que comenzó de manera autodidacta y del que no hay certeza hasta dónde llegará.

«Mi familia ha sido clave para empujar mis proyectos» nos señala a la distancia el fotógrafo Felipe Muñoz (29). Con la convicción del trabajo bien hecho y el reconocimiento público derivado de la misma, atiende a CAPTION Magazine para desvelar lo que busca en la producción de cada trabajo que emprende. No hay puntos intermedios. Es una tarea silenciosa, colectiva y con un alto sentido crítico, porque en su opinión «Una obra de arte , si no está asociada al contexto social en que se encuentra, termina siendo estéril».

 

© Felipe Muñoz

-Felipe, empezaste estudiando Periodismo y desde ese punto pasaste a la fotografía ¿Por qué?
-Mi relación con la fotografía es anterior al periodismo. Comencé en la adolescencia y cuando salí del colegio vi en el periodismo una posibilidad para desarrollarme en esto que me interesaba. Logré adquirir otras herramientas con el objetivo de fortalecer esto que venía haciendo. Cuando decidí estudiar periodismo, lo hice con el objeto de focalizar todo este aprendizaje y formación universitaria para la cultura y las artes.

-¿Pero qué te llevó finalmente a está área de las artes visuales?
-Mi formación en paralelo fue autodidacta porque no tengo estudios formales. Todo lo aprendí participando, por ejemplo, en festivales. Desde muy chico me invitaron a participar de un colectivo de fotógrafos independientes de la Región de Coquimbo (Chile). Era el más joven y en él  había muchos profesionales más experimentados. Fueron ellos los que me abrieron las puertas a lo que estaban haciendo. En el último año de universidad dije «Ok, esto hay que llevarlo a la práctica». Desde ahí nace LETARGO como revista, que es una plataforma que tenía como principal objeto dar cabida a fotógrafos jóvenes que estuviesen trabajando desde regiones.

-Y en ese transitar ¿hay algún fotógrafo nacional o extranjero que haya sido un referente?
-Hay dos fotógrafos que fueron importantes en mi carrera temprana. La primera vez que participé en un festival de fotografía tenía sólo 18 años, y por lo mismo para mi fueron elementales en temas autorales y creativos. En cuanto a consejos, destaco a Mauricio Toro Goya (Vallenar, Chile) que es un fotógrafo de la Región de Coquimbo que es el gestor del Festival de Fotografía Contemporánea de la zona (FOCCO) y que fue el primer festival al que asistí. En temas editoriales, la referencia es Miguel Ángel Felipe (Avilés, España), quien me entregó muchos conocimientos de lo que era la edición, el publicar, etc.

-En diciembre del 2025 recibiste por parte del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Chile) el premio Rojas de Negri ¿Qué significa en tu carrera?
-Este premio tiene varias capas. La primera de ellas, por todo lo que significa este reconocimiento en sí, y que ha alcanzado a grandes fotógrafos, como los hermanos Cristóbal y Alejandro Olivares, o Tomás Munita, entre otros. Inevitablemente, uno los va estudiando. Para ser sincero, este premio llegó de manera inesperada. No creí que lo iba a ganar porque mi trabajo de los últimos dos años ha estado entre la teoría y la práctica y en donde me he dedicado básicamente a hacer investigación de fotografía. En este inevitable camino, mi trabajo en términos públicos había quedado en segundo plano porque estaba imbuido en mi tarea como editor.

-Pero, primero recibiste un premio en Nueva York, el premio Shannon Michael Cane, entregado por Printed Matter en el contexto de la NY Art Book Fair realizada en el MoMA…
-Recibimos un premio que destaca editoriales independientes en el ámbito internacional por lo que ha sido un año bastante premiado. Hace dos semanas recibimos también el premio de las Artes y las Culturas de la Región de Coquimbo. Ha sido un año muy lindo, pues viene a reconocer un trabajo bastante persistente.

– ¿Y qué persigues con la fotografía en lo profundo?
-Hay dos cosas importantes que hay que separar. Una, mi trabajo como editor, como actor; y luego mi pensamiento, es decir, lo que yo entiendo de mi trabajo fotográfico. Son cosas que funcionan en planos diferentes. En mi aspecto como editor de LETARGO es muy relevante pensar desde el ámbito de la descentralización de la fotografía y poder buscar espacios fuera de la capital de Chile (Santiago). Una de las grandes razones por las que fundé LETARGO era porque costaba mucho encontrar un espacio para mostrar mis fotografías y para la gente de regiones. Publicar, mostrar, circular era muy complicado.

© Felipe Muñoz

-¿Existe elitismo en la fotografía de tu país?
-No creo que haya elitismo. Creo que la fotografía chilena es un nicho bastante pequeño. Creo que hay formas diferentes de verla, lo que es absolutamente entendible. Con LETARGO no queremos imponer nada, sino simplemente, poner en evidencia que hay otras formas de trabajar.

-Tú eres un fotógrafo joven, ya de la época digital…
-En términos técnicos no soy muy purista. La verdad no me complica trabajar con lo digital y lo análogo. Sin embargo, por el tipo de fotografía que me interesa hacer y por la que se me premia con el Rojas de Negri, parte de una fotografía que critica la inmediatez de nuestras vidas y es la razón porque publicamos libros. Mi trabajo personal es analógico. Me interesa pensar la fotografía desde algo más lento, más pausado, dentro de un contexto en donde todo pasa extremadamente rápido. Entonces, cuando estoy trabajando en mi fotografía me gusta entenderla como un espacio personal, hago una pausa, invitando al lector a hacerla también. Busco un espacio de calma dentro de tanto caos visual.

-¿Y qué te parece el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la profesión?
-Es un tema interesante. No soy purista. No la entiendo ni como medio, ni como fin, sino que como una herramienta para presentar una crítica. Es tan herramienta como lo es el traductor de Google. Si hay personas que quieran ocupar la IA como meta o fin, no me surge ningún problema. La idea en la actualidad en las universidades chilenas es integrar en los procesos creativos de los estudiantes la IA como herramienta. Querer cerrarla o evitarla, es taparnos los ojos.

-¿Qué quieres transmitir a tus alumnos en el plano académico?
-Mi interés es transmitir que las posibilidades creativas tienen que estar ineludiblemente abordadas desde un aspecto crítico. Una obra de arte o un producto creativo, si no está asociado al contexto social en que se encuentra, termina siendo estéril.

Todas las fotografías publicadas aquí tienen el Copyright del respectivo fotógrafo.

© 2019 Caption Magazine. ISSN 0716-0879