Bastián Cifuentes Araya
En este ejercicio/desafío quise quebrar -en cierto sentido- el paradigma de lo que venían haciendo mis colegas y decidí pararme dentro y fuera de un lugar donde transita diferentes tipos de personas y que siempre tiene a curiosos que pasan a mirar, hablar por teléfono o apreciar la arquitectura de un edificio icónico del centro de Santiago: el Cine Arte Normandie.
Desde un punto de vista que mezclé el trabajo callejero/documental de Marcelo Montecino (Walking Around) y parte de la estética de las primeras fotografías de Stanley Kubrick y la película Taxi Driver de Martin Scorsese, enfoqué y disparé -cuidadosamente- desde aquellas perspectivas, con mi NIKON F5 y un lente 24 mm, tratando de plasmar desde la fachada con ese cartel tan característico de neón, su hall con ese ambiente callejero de los 70, su clásica sala de cine hasta algunos lugares íntimos y que pocos tienen acceso.
El desafío en 35 mm, me hizo recordar muchas cosas que he vivido desde que comencé en la fotografía a principios de los 2000 y que me llevaron a combinar mis grandes admiraciones que provienen del cine y la pintura.
Estas fotografías son fruto de todo lo que me gusta y también es un pequeño registro de memoria de un lugar patrimonial, cultural y del underground chileno.
Cristián Navarro
Qué gran experiencia fue volver a utilizar una cámara análoga, en este caso la afamada e icónica Nikon F3. Sin avance automático, sin autofoco, con una ergonomía limitada, sin ajuste de dioptrías y con una pantalla de enfoque de microprisma que exige mucha más atención al momento de capturar una imagen.
Hoy, las nuevas generaciones de cámaras digitales nos ofrecen una gran cantidad de herramientas y sistemas que simplifican enormemente este proceso: sensibilidad ISO ajustable al instante, una capacidad casi ilimitada de fotogramas, sofisticados sistemas de medición de luz y la posibilidad de revisar inmediatamente el resultado en una pantalla. Gracias a ello, mediante ensayo y error, podemos corregir rápidamente la exposición hasta obtener la imagen deseada.
Sin embargo, esta comodidad e inmediatez también han transformado la forma en que fotografiamos. Con la captura digital se ha perdido, en cierta medida, la paciencia, la capacidad de contemplar el entorno y el análisis más profundo de la escena antes de presionar el obturador. La fotografía análoga obliga a pensar cada imagen, a evaluar cuidadosamente la luz, la composición y la técnica necesaria para materializar la fotografía que imaginamos.
Quizás por eso las fotografías analógicas se valoran y atesoran más. Cada fotograma representa una decisión consciente y un momento irrepetible, convirtiéndose en un registro duradero que trasciende el paso del tiempo.
Acerca del autor:
Bastián Cifuentes
(“Periodista Furioso”) es periodista, fotógrafo y artista visual chileno especializado en fotografía documental, cultural y social. Ha documentado procesos sociales en Chile, recibido reconocimientos nacionales e internacionales, publicado fotolibros y colaborado en diversos medios y proyectos audiovisuales. Actualmente trabaja en cultura, arte y prensa, además de impartir charlas y talleres de fotografía y periodismo.
IG: periodistafurioso
Web: www.behance.net/bastiancifuentes
Cristián Navarro
Publicista dedicado a la fotografía publicitaria. Su trayectoria le ha permitido desarrollar una mirada rigurosa, donde la luz, la composición y la intención son elementos fundamentales de su trabajo. Ha sido reconocido en certámenes nacionales e internacionales y ha participado como jurado. Docente en universidades, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de fotógrafos. Comprometido con el fortalecimiento de la profesión, es socio activo y director de FOTOP, además de cofundador del Colegio de Publicistas de Chile AG. Su trabajo se caracteriza por una búsqueda constante de imágenes sólidas, capaces de perdurar y mantener su vigencia en el tiempo.
IG: navarrofotoestudio
Web: www.fotoestudio.cl




