Archivos UDP: Una imagen entre las manos

Archivos UDP: Una imagen entre las manos

Por Andrea Aguad Chacur
Subdirectora Cenfoto UDP

CAPTION Magazine inaugura ARCHIVO, una sección dedicada a explorar los fondos y colecciones que resguarda Archivos UDP (Universidad Diego Portales), poniendo especial atención en el trabajo que Cenfoto UDP desarrolla desde hace más de 20 años en torno a la conservación, investigación y difusión de la fotografía. Desde sus imágenes, autores, procesos y materialidades, esta sección propone abrir el archivo. En este primer artículo, nos detenemos en algunos de sus formatos más antiguos: daguerrotipos, ambrotipos y ferrotipos.

Abrir el estuche de un daguerrotipo es encontrarse con una manera distinta de mirar una fotografía. Hay que acercarse, mover ligeramente el objeto, buscar el ángulo desde el cual la imagen aparece. A veces el rostro se vuelve nítido; otras, se oscurece o casi desaparece sobre la superficie espejada. Mirar exige tiempo y también cierta proximidad. La fotografía está ahí, entre las manos.

Los daguerrotipos, ambrotipos y ferrotipos que resguarda Archivos UDP pertenecen a los primeros procedimientos fotográficos desarrollados durante el siglo XIX. Son imágenes sobre metal o vidrio, muchas de ellas protegidas por pequeños estuches revestidos en cuero y terciopelo, con marcos ornamentados, broches y bisagras. Algunos conservan las huellas del uso y del paso del tiempo: superficies desgastadas, manchas, pequeñas pérdidas, estuches deteriorados. Esas marcas recuerdan que, antes de llegar al archivo, fueron objetos que tuvieron una vida.

En ellos, imagen y objeto son inseparables. El daguerrotipo, presentado públicamente en Francia en 1839 y llegado tempranamente a Chile, producía una imagen única sobre una placa de cobre recubierta de plata. No existía un negativo desde el cual obtener nuevas copias: esa pequeña superficie era, al mismo tiempo, soporte e imagen.
Su fragilidad obligaba a protegerla tras un vidrio y, frecuentemente, dentro de un estuche. Más tarde, el ambrotipo utilizó una placa de vidrio cuya imagen se hacía visible sobre un fondo oscuro; el ferrotipo, una delgada placa de metal, más resistente y económica. Con cada uno de estos procedimientos cambiaron también las formas de hacer, guardar y compartir fotografías.

Pero al mirarlas ahora, más que sus diferencias técnicas, sorprende la manera en que estas fotografías formaban parte de la vida cotidiana. Había que sostenerlas, acercarlas al rostro, buscar la posición adecuada para verlas. Podían guardarse en un cajón, disponerse sobre un mueble, viajar dentro de un equipaje o pasar de unas manos a otras.

En algunos casos, podían incluso adoptar la forma de una pequeña joya y mantenerse cerca del cuerpo.

La mayoría de estas piezas son retratos. Hombres, mujeres y niños posan solos o acompañados. Permanecen quietos frente a la cámara, cuidadosamente vestidos, con las manos apoyadas sobre el regazo, una mesa o el hombro de quien está a su lado. En algunas fotografías todavía se distinguen leves aplicaciones de color sobre las mejillas, las joyas o las vestimentas. El conjunto conserva también un paisaje: una embarcación sobre el agua, vista desde una orilla.

No sabemos quiénes fueron esas personas ni quiénes tomaron esas fotografías. Tampoco sabemos quién guardó esos retratos, en qué casa permanecieron o qué vínculos unían a quienes aparecen juntos. Hemos perdido sus historias, pero conservamos sus rostros.

Hay algo particular en mirar estas fotografías sabiendo que fueron creadas para fijar una presencia, para guardar la imagen de alguien en un tiempo en que poseer un retrato tenía un sentido muy distinto al actual. Eran objetos destinados a permanecer y, posiblemente, a acompañar a otros.

Más de un siglo después, estas fotografías han dejado atrás el espacio íntimo al que alguna vez pertenecieron. Sus estuches ya no se abren en una casa familiar, sino en un archivo. Pero la experiencia de mirarlas conserva algo de esa relación íntima con el objeto: todavía es necesario acercarse, buscar la luz, sostenerlas entre las manos.


Acerca de la Autora:

Andrea Aguad es investigadora, editora y curadora especializada en fotografía chilena. Ha trabajado en proyectos de investigación, conservación y difusión de archivos de destacados fotógrafos nacionales, además de colaborar con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en estudios sobre fotografía chilena. Como editora y curadora, ha desarrollado diversas publicaciones y exposiciones en instituciones de Chile y el extranjero. Dirigió la Sala de Fotografía Contemporánea Cenfoto-UDP hasta 2014.

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Instagram: andrea_aguad
Web: cenfoto.udp.cl

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