Cecilia Bicha Díaz: Revelado orgánico a la nuez, cuesco de palta y vino tinto
He logrado encontrarme con otra fotografía, en este andar y descubrir he ido retratando mi entorno, el cotidiano de los personajes y los lugares que habitan, espacios que pertenecen a mi historia, a los pasillos de mi memoria, a mi vida… Sólo que ahora, en estos últimos años, opté fotográficamente y en el proceso de revelado, por lo alternativo, dejé de ser purista y tradicional, y me acerqué a la nobleza del vino tinto, el cuesco de palta y las nueces. Hoy mis imágenes laten y se hacen visibles por las propiedades de la naturaleza, este sistema de revelado alternativo no convencional, ya no es un secreto, quiero compartir el recetario con ustedes, como la antigua receta de la abuela, como un aporte también para el medio ambiente, atendiendo que el proceso del revelado fotográfico siempre ha sido tóxico y destructivo, además del alto costo que tiene en el mercado.
Pues bien, esta pasión debe ser compartida, oficio, paciencia y el cotidiano de la vida.
Mi experiencia en el laboratorio y en la técnica fotográfica analógica, junto con la investigación de campo y experimentación, práctica que he llevado a cabo sobre el uso de agentes reveladores orgánicos, me ha permitido desarrollar un enfoque fascinante y, creo, valioso. Mi trabajo trasciende la ortodoxia de los reveladores comerciales (como la hidroquinona, fenidona o metol) para explorar un vasto espectro de compuestos orgánicos naturales con propiedades reveladoras.
El núcleo de mi investigación radica en la capacidad inherente de ciertos compuestos para reducir selectivamente los haluros de plata expuestos que están presentes en las emulsiones fotográficas, dejando intacto el material no expuesto. Específicamente, he centrado mi atención en los ácidos fenólicos o “fenoles”.
En mi trabajo siempre he preferido la fotografía análoga, y cuando comencé a revelar mis imágenes con esta novedosa técnica conocida como revelado orgánico, utilizando vino, nueces y cuescos de palta, obtuve un trabajo final con texturas y contrastes muy similares a las tradicionales fotografías en blanco y negro.
Comencé a buscar más información y descubrí otros sitios en Internet donde entregaban fórmulas cercanas a las que buscaba. Hice la prueba, seguí al pie de la letra las indicaciones y probé revelando fotografías con vino, pero no me daban el resultado esperado.
Así, estudiando e investigando, sin frustración y con mucha esperanza, llegué a un video en inglés de alguien que revelaba fotografías con vino y se veía muy fácil. Sin embargo, había algo que encerraba un misterio, entender cómo las plantas entregaban sustancias “mágicas” que hacían revelar las imágenes, bueno, este tipo de revelado orgánico surgió en Estados Unidos en 1995, cuando un profesor de química fotográfica, el doctor Scott Williams, le propuso a sus alumnos buscar reveladores de uso cotidiano. Así se descubrieron las propiedades de muchos elementos que poseen fenoles y taninos, -sustancias orgánicas sintetizadas por plantas- que permiten obtener un revelado bastante particular.
Fundamento químico y formulación
La base teórica es sólida y me apasiona. Los fenoles, abundantes en la naturaleza (plantas, frutas, hongos, etc.), actúan como agentes reductores. Sin embargo, su eficacia en un contexto fotográfico requiere condiciones específicas. Un revelador fotográfico necesita operar en un medio alcalino para activar los agentes reductores y permitir que penetren la capa de gelatina de la emulsión.
Mi propuesta utiliza componentes de uso cotidiano, algo que es central en mi filosofía:
• Agente Revelador Principal (Fenoles): Los extraigo de productos como el café soluble (generando el conocido “Cafenol”), vino tinto (rico en polifenoles como los taninos), acelga o flores silvestres. Estos compuestos actúan como la sustancia activa que reduce los iones de plata a plata metálica.
• Acelerador/Agente Reductor Secundario (Vitamina C): El ácido ascórbico funciona como un potente agente reductor secundario sinérgico, optimizando la eficiencia del proceso, acortando los tiempos de revelado y mejorando el contraste.
• Alcalinizante/Activador (Carbonato de Sodio; en mi caso Bicarbonato de sodio, porque es fácil de adquirir si eres de provincia y no necesitas de un proveedor especializado): Este componente es crucial. Eleva el pH de la solución a un rango alcalino, indispensable para que los agentes reductores (fenoles y vitamina C) puedan actuar eficazmente.
• Antivelo (Sal – Cloruro de Sodio): La adición de sal ayuda a mitigar el velo químico (reducción inespecífica de haluros de plata no expuestos), un desafío común en formulaciones alternativas debido a su menor estabilidad inherente comparada con los reveladores comerciales balanceados.
De a poco comencé a probar las fórmulas precisas, pero dejé de ensayar con los rollos y utilicé papel fotográfico.
Hice muchas pruebas, algunas sólo con vino, pero la imagen quedaba muy débil, con poco contraste. Insistí en la “prueba y el error” del oficio fotográfico, fue así que en una olla mezclé el vino, el bicarbonato y la vitamina C, en medidas justas, como si cocinara, hasta obtener resultados muy inesperados. ¡Eureka! La felicidad era máxima, las imágenes comenzaron a brotar como las flores en primavera.
Las recetas a la antigua
Le consulté a un chef cuál era el vino que tenía más taninos y me señaló que el cabernet sauvignon.
Todo este trabajo de investigación y resultados me llevó a diseñar un packaging de formato bolsillo y práctico de llevar, tres recetas en un fanzine Revelado en cuesco de palta, nuez y vino tinto, un objeto de arte y naturaleza que busca encontrar la conexión entre los antiguos y ancestrales recetarios y el mundo de la fotografía análoga, un espacio que me ha acompañado por más de 20 años y que hoy puedo compartir junto a mis alumnos en mi condición de docente en la cátedra de Laboratorio Análogo.
Hace unos años quise compartir este descubrimiento con mis alumnos, desarrollando un taller electivo de revelado orgánico, el único de su tipo en ese tiempo en el país. Los estudiantes probaron flores, plantas y frutas, como rosas o membrillo, un proceso que también generó hermosos trabajos.
Los resultados fueron no sólo positivos, sino también sorprendentes, pues los trabajos y fotografías de mis alumnos fueron espectaculares. Esto lo hice con un afán experimental, porque los químicos que se usan para el revelado no son muy amigables con el medio ambiente y porque no son fáciles de encontrar.
Me gusta mucho cómo quedan las fotos reveladas con la nuez, que se muele y se echa en agua, da una tintura que deja las fotos como en tonos sepia; el vino y el cuesco de palta nos brindan diferentes valores cromáticos, este es un mundo que atrapa y seguiré experimentando con este particular y novedoso proceso de revelado, que posiblemente se convierta en tendencia y espero que así sea.
Acerca de la autora:
Cecilia Bicha Díaz: Fotógrafa, artista visual y docente de la región de Valparaíso. Su trabajo se desarrolla en la intersección entre fotografía documental, arte y pedagogía, con especial interés por la fotografía análoga y los procesos experimentales y artesanales Formada en el Instituto ARCOS, ha desarrollado una obra centrada en la memoria, la vida cotidiana y la geografía íntima de su entorno. Es autora del RECETARIO de revelados Orgánicos y parte de su obra integra el archivo fotográfico de la Fundación Félix Maruenda. Ha trabajado como directora de fotografía y escenógrafa en proyectos audiovisuales y teatrales, además de colaborar con artistas musicales. Actualmente desarrolla labores docentes en la Escuela Municipal de Fotografía de La Calera, es directora de fotografía de Solucionarte y participa en encuentros y festivales dedicados a la fotografía análoga y experimental.
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Instagram: ceciliabicha


