Juan Páramo: Hielo Negro

Juan Páramo: Hielo Negro

Cuando empecé a subir montañas, fui impulsado por el deseo de palpar algo mágico. Creo que son lugares verdaderamente místicos, transformadores, sublimes… No sabía que, con el tiempo, su caos sería algo que verdaderamente me atraería de las montañas, en especial el glaciar con su poder de arado, labrando valles y dibujando lagunas. Este ensayo fotográfico es sobre ese poder de texturas, potencia e impacto visual en los glaciares de la Cordillera Blanca en los Andes peruanos.
Desde muy niño he sido consciente de lo lúgubre del mundo, yo mismo he habitado las sombras entendiendo que dentro de nosotros se mueven oleajes de oscuridad y luz a la vez. Mi sensibilidad por la naturaleza en toda su complejidad me ha permitido tener una idea más afianzada de esto. La naturaleza no es un orden, es un dar y recibir y aquello que puede ser luz para una especie es el fin para otra. El mismo movimiento de los glaciares son un perfecto ejemplo de ello, acumulando volumen en la cumbre y entregando a las cuencas en la ablación. Las veces que he visitado la Cordillera Blanca han sido una congregación de emociones desde el miedo, el dolor hasta la plena alegría de caminar entre sueños. El asombro e incluso lo abrumado que me sentí con las formas y la arquitectura de sus montañas se pudo traducir principalmente en la ablación de sus majestuosos glaciares.
Justamente allí es donde he sentido mayor fuerza en la vida, no en la cumbre, no en un tranquilo valle, sino en la ablación, en los surcos de grietas, en los abismos azules que se pierden en el corazón gélido de la montaña. Hay una pasión indescriptible en ese peligro, en la acción de salir rápido de un campo inestable, de un laberinto que cruje a medida que el sol desequilibra el terreno al aumentar la temperatura.
Es en aquel lugar donde he podido encontrar una forma más poderosa en la conexión con los glaciares, la poesía de su caos: el dinámico juego entre nubes, luz, textura y abismo. Siempre cambiantes, los glaciares parecen enojados, como si se tratara de los gigantes de hielo en las leyendas nórdicas. Estos eran el caos y traían inestabilidad al confort en el que vivían los dioses, pero justamente era ese caos el que permitía la transformación del mundo, la renovación y los aprendizajes.
Si hay algo que justamente se puede compartir de la visión de la montaña en todas sus ramas ya sea la estética, la deportiva, la científica, la ambiental o cualquier otra manera de apreciarla, es la de su potencia transformadora. A lo largo de estos años adentrándome en la cordillera, no recuerdo conocer a una persona que, al disponerse a las montañas, no encuentre metáforas de su propia vida, de sus objetivos, de sus demonios o felicidades, de observar su interior sin máscaras.
A través de esto he entendido que soy un ser complejo y cambiante, así como el hielo, en constante autoentendimiento y con la necesidad de buscar expresar en mis fotografías el lenguaje que sacude ese orden-caos que hay en mi mente y que otorgo también a las personas que comparten mi mundo.
Particularmente me interesa cruzar los glaciares más que la cumbre en sí. Creo que es una metáfora para poder comprender que todo tiene un final y el de la montaña es ese, sin embargo, la montaña es un cuerpo completo. Observar el amanecer desde la cima es tan importante como sortear la oscuridad del hielo en la escalada. Pienso en ello desde su fuerza poética, una que me empuja a los detalles en un escenario que demanda acción. ¿Cómo combinar la acción absoluta y el riesgo en un campo de grietas junto con la contemplación que implora la mirada fotográfica?
Retrato lo que siento y siento los glaciares como un cuerpo vivo que se sacude, cruje y advierte. La fotografía me ha permitido traducir el lenguaje caótico que también habita en mí. En ocasiones me refiero al mundo humano como el mundo abstracto, abstracción que llevo por dentro para revelar haciendo catarsis a través de la mirada y la escalada en la anarquía del glaciar, en su poder psicológico e intimidante, en su honestidad y silencio, en su calma y cólera.
Es componer el caos.


Acerca del autor:

Juan Páramo
Comunicador Audiovisual con énfasis en guion de cine. Documentalista, Fotógrafo de naturaleza y vida salvaje, montañista y escalador.Camarógrafo y expedicionario de Expedición Jaguar Cofundador del proyecto documental de alta montaña Lentes de Hielo, que busca retratar y escalar masas glaciares de los Andes. Más de 8 años de experiencia en expediciones de alta montaña y diferentes ecosistemas de Colombia, glaciares peruanos y ecuatorianos. Miembro del equipo de fotógrafos de la corporación Cumbres Blancas.

IG: juanjosescobargil
Web: www.behance.net/juanparamo

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© 2019 Caption Magazine. ISSN 0716-0879