Sabine Weiss y la Escuela Humanista

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por Alexander Stuparich

Durante más de sesenta años el nombre de Sabine Weiss ha sido sinónimo de la era fundamental de la fotografía humanista francesa. Las imágenes de Weiss del París de los años 50 hablan de una época de posguerra en la que un sentimiento de esperanza y alegría de vivir se podía sentir en las personas que poblaban los cafés, las plazas, las calles y en todos los rincones de la ciudad.

Sabine Weiss fotografiaba a personas en su vida cotidiana capturando sus emociones y creando un estilo que combinaba espontaneidad e informalidad, respaldado por la intuición y la habilidad para ver y celebrar las alegrías simples de la vida. Como ella misma dijo, “hago fotografías para aferrarme a lo efímero, capturar el azar, guardar una imagen de algo que va a desaparecer: gestos, actitudes, objetos que son recordatorios de nuestras breves vidas. La cámara los recoge y los congela en el mismo momento en que desaparecen. Me encanta este diálogo constante entre yo, mi cámara y mi sujeto, que es lo que me diferencia de otros fotógrafos que no buscan este diálogo y prefieren distanciarse de su sujeto”.  


Originaria de Suiza, Weiss comenzó a fotografiar a los 8 años de edad con una cámara de baquelita comprada con su dinero de bolsillo e hizo impresiones de contacto en papel de impresión en el marco de su ventana. Su padre, un ingeniero químico fabricante de perlas artificiales, la apoyó en su afición. Más tarde aprendió la técnica fotográfica de Frédéric Boissonnas, un fotógrafo de estudio en Ginebra, hasta que de este aprendizaje recibió a los 21 años la necesaria calificación suiza en fotografía.   

“Me di cuenta muy joven que la fotografía sería mi medio de expresión. Yo era más visual que intelectual. No se me daba muy bien estudiar. Salí de la secundaria, salí un día de verano en bicicleta…”  

Sabine Weiss se mudó a París en 1946, donde primero fue ayudante del fotógrafo de modas Willy Maywald y profundizó sus conocimientos sobre composición y los aspectos técnicos de la fotografía. “Trabajé allí en condiciones inimaginables hoy en día, pero con él comprendí la importancia de la luz natural. La luz natural como fuente de emoción”. Maywald trabajaba en ese momento en un galpón arrendado por un anticuario, sin agua ni teléfono. Este trabajo, empero, le permitió codearse con la flor y nata del París de la época.    

Courses à Auteuil, Paris 1952. Silver gelatin. © Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

Su encuentro con Robert Doisneau en 1952 en las oficinas de Vogue fue decisivo, ya que la llevó a incorporarse a la influyente agencia Rapho que expondría su trabajo y a firmar un contrato de nueve años como fotógrafa de Vogue. Durante ese período desarrollaría su permanente enfoque en la humanidad, convirtiéndola en una de las pocas fotógrafas de reportajes cuyo trabajo combinó la poesía cotidiana con una aguda observación social.   

Weiss viajó por el mundo y publicó una gran cantidad de reportajes en diversas revistas de distribución internacional. En 1949 viaja a Italia y conoce al pintor estadounidense Hugh Weiss, con quien se casa y adoptan una hija. Fue también en esta época cuando Sabine abrió su propio estudio.   

Sus fotografías dan testimonio del optimismo de los años posteriores a la Liberación: “Fue un período hermoso. Estábamos entre el final de la ocupación alemana y el comienzo de la americanización. La gente salió de una terrible experiencia y pensó que podía reconstruirlo todo”.   

Enfants sur arbre, 1951© Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

Apasionada por el mundo artístico, retrató a los grandes nombres de la música (Stravinsky, Casals), pero también de la literatura y la pintura, del cine y la moda. También trabajó para varias revistas y periódicos conocidos en los Estados Unidos y Europa para publicidad y pedidos de prensa (Vogue, Paris Match, Life, Time, Town and Country, Holiday, Newsweek, Picture Post, Die Woche, etc.). Sin embargo, más adelante en su vida dijo lamentar haber hecho demasiada fotografía para medios. “Lamento un poco el sólo haberme ocupado del reportaje. Bueno, tal vez hubiera hecho mejor si no me hubiera dedicado a la moda, a la publicidad. No lo sé. Pero en todo caso no me arrepiento de mi profesión, y si tuviera que comenzar de nuevo, lo haría”.

Su atención se desplazó hacia la fotografía documental, lo que la llevó a viajar no sólo por los Estados Unidos sino también por Egipto, India, Marruecos y Myanmar.  

Enfants jouant au cheval. 1954. Silver gelatin. © Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

La fotografía callejera de Weiss, de niños jugando en el páramo de su barrio Porte de Saint-Cloud, y su vida cotidiana, se produjo independientemente de su trabajo en revistas, por amor, adoptando la filosofía de la fotografía humanista.  Weiss dijo alguna vez que su objetivo era capturar a “mocosos insolentes, mendigos, pequeños meadores”. De estas instantáneas como de sus composiciones surge un gran dominio técnico, así como un apego por captar lo que ella llama “atmósferas”. 

Ya a los 28 años fue reconocida con la inclusión por el curador Edward Steichen en su “Fotografía europea de posguerra” en el Museo de Arte Moderno (MoMA). En 1954, el Instituto de Arte de Chicago le dedicó una exposición individual que recorrió Estados Unidos. Luego, en 1955, Steichen eligió tres de sus fotografías para la exposición del MoMA The Family of Man, que viajó por el mundo y fue vista por millones de visitantes.   

Las imágenes tipifican las que tomó para sí misma: Intérieur d’église au Portugal (“Interior de una iglesia en Portugal”) de 1954 muestra a una niña vestida de blanco arrodillada sobre el suelo de baldosas moteadas de luz, con la cara vuelta hacia su madre descalza, quien, como la falange de figuras que la rodea, está vestida de negro; la exuberante Un bal champêtre avec une accordéoniste sur la table (“Baile de pueblo con un acordeonista sobre la mesa”), también de 1954; y Un enfant tenant un épi qui fait des étincelles, en el que un niño empuja alegremente una bengala casi en su lente. Ella comentó:  “Fotografío para conservar lo efímero, fijar el azar, para guardar en una imagen lo que desaparecerá: gestos, actitudes, objetos que son testimonios de nuestro paso.”

Amoureux et Femme Lisant. 1985. Silver gelatin. © Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

Se refirió también a las fotografías que no hizo:

“Si, hay fotos que no tomé para no romper ese ambiente dado; para respetar algo formidable que prevalecía. Hacer una foto es darle demasiada importancia, una importancia diferente a lo que sientes.” 

Entre sus proyectos de largo aliento, en 1957 Sabine Weiss creó una serie de fotografías del pintor Kees van Dongen, amigo de su esposo, con quienes, por impulso, compraron una pequeña cabaña con vista a las ruinas del Chateau de Grimaud. 

Deux Ados Terrain Vague. 1959. Silver gelatin. © Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

En 1983, Weiss obtuvo una beca del Ministerio de Cultura francés y realizó un estudio sobre el grupo etno-religioso de los coptos de Egipto. Poco antes de cumplir sus 60 años participó en un estudio fotográfico longitudinal, una especie de ‘observación masiva’, de un pequeño pueblo nuevo cerca de Niza llamado Carros-Ie-Neuf durante varios años junto a los fotógrafos Jean Dieuzaide y Guy le Querrec, trabajando con el sociólogo Pierre Bourdieu. El proyecto se mostró en el festival Rencontres d’Arles de 1984 como ‘Urbano, Demasiado Urbano?’ 

En 1992, el Ministerio le concedió otra beca para documentar la isla Reunión, una región perteneciente a Francia en el océano Índico, de donde resultó su libro de retratos y fotografía callejera, “Sabine Weiss en la Isla de la Reunión / Un Artista Una Isla” (Galérie Vincent, 1995).

Bois de Boulogne Paris Enfant et Ballon, 1956. Silver g. elatin© Sabine Weiss, Holden Luntz Gallery

Sabine siguió exhibiendo sus imágenes hasta muy avanzada edad. Falleció en su residencia en París el 28 de diciembre de 2021, a los 97 años.  Poco antes había donado su archivo, consistente en 200 mil negativos aparte de hojas de contacto, impresiones, transparencias y otros materiales al Musée de l’Élysée, en Lausanne, Suiza, un museo dedicado enteramente a la fotografía.

 

Créditos/Agradecimientos: Holden Luntz Gallery, Palm Beach, Florida, USA


 

Sitio Web

holdenluntz.com

Todas las fotografías publicadas aquí tienen el Copyright del respectivo fotógrafo.

© 2019 Caption Magazine. ISSN 0716-0879