{"id":20956,"date":"2024-11-04T11:20:49","date_gmt":"2024-11-04T14:20:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/?p=20956"},"modified":"2024-11-04T11:20:49","modified_gmt":"2024-11-04T14:20:49","slug":"miquel-dewever-plana-vale-un-potosi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/libros\/miquel-dewever-plana-vale-un-potosi","title":{"rendered":"Miquel Dewever-Plana: Vale un Potos\u00ed"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Vale un Potos\u00ed<\/strong><\/h3>\n<p class=\"p1\"><b>Fotograf\u00edas de Miquel Dewever-Plana<\/b><\/p>\n<p><strong>Texto: Pascale Absi<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline\"><a class=\"wp-block-button__link\" style=\"border-radius: 10px;\" href=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/papel-digital-n30#page72\" rel=\"noreferrer noopener\">Lee este art\u00edculo en papel digital<\/a><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\">Los conquistadores persegu\u00edan El Dorado; a m\u00e1s de 4.000 metros de altura, en el coraz\u00f3n de la cordillera de los Andes, encontraron Potos\u00ed. Desflorada por los espa\u00f1oles en 1545, su monta\u00f1a, la bien llamada Cerro Rico, desvel\u00f3 la mayor reserva de plata del mundo. Entre los siglos XVI y XIX, su metal irrig\u00f3 las econom\u00edas europeas, promovi\u00f3 la capitalizaci\u00f3n previa a la Revoluci\u00f3n Industrial y provoc\u00f3 la sustituci\u00f3n del oro por la plata en el sistema monetario internacional. \u00abLas minas de Potos\u00ed fueran poco para pagarte\u00bb, le dijo Don Quijote a Sancho Panza, lo que dio origen a la expresi\u00f3n \u00ab<i>Vale un potos\u00ed<\/i>\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20969\" aria-describedby=\"caption-attachment-20969\" style=\"width: 1500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20969\" src=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"982\" srcset=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN.jpg 1500w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-640x419.jpg 640w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-1280x838.jpg 1280w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-768x503.jpg 768w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-370x242.jpg 370w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-800x524.jpg 800w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-20x13.jpg 20w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-740x484.jpg 740w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-600x393.jpg 600w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17_IMG_9140_CMJN-73x48.jpg 73w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20969\" class=\"wp-caption-text\"><span class=\"s1\">Durante la festividad del \u201cJueves de los Comperes\u201d (unos d\u00edas despu\u00e9s del carnaval), se coloca en el suelo un trozo de mineral de buena calidad y se lo adora como una divinidad para alentar a la Pachamama (Madre Tierra) a generar a\u00fan m\u00e1s mineral. Los mineros rezan, cubiertos de cotill\u00f3n y serpentinas, y ofrecen libaciones a sus galer\u00edas, a sus herramientas de trabajo y al \u201cT\u00edo\u201d. \u00a9 Miquel Dewever-Plana<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p2\">La explotaci\u00f3n de la monta\u00f1a tambi\u00e9n alter\u00f3 la vida de las poblaciones ind\u00edgenas, que descubrieron el trabajo asalariado y la econom\u00eda mercantil a trav\u00e9s del tributo monetario, el comercio y el trabajo forzoso. Anteriormente, en esta parte de los Andes, no hab\u00eda moneda ni ferias comparables a las del M\u00e9xico prehisp\u00e1nico. Antes de llenar los bolsillos y cofres, la plata y el oro eran bienes sagrados preciosos, asociados con la Luna y el Sol y reservados para los dioses y las \u00e9lites a las cuales acompa\u00f1aban en sus tumbas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los espa\u00f1oles no descubrieron Potos\u00ed como tampoco Am\u00e9rica. Si las cr\u00f3nicas coloniales relatan su heroica llegada a un desierto hostil, es porque esta leyenda les permiti\u00f3 aliarse imaginativamente con la divina providencia. Ahora se sabe que el territorio del actual Potos\u00ed pertenec\u00eda a cacicazgos regionales que acababan de ser anexionados por el Imperio inca. Tanto los unos como los otros conoc\u00edan bien las riquezas de la monta\u00f1a: fueron ellos que se las revelaron a los espa\u00f1oles durante las negociaciones que siguieron a la conquista.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20965\" aria-describedby=\"caption-attachment-20965\" style=\"width: 1500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20965\" src=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1008\" srcset=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN.jpg 1500w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-640x430.jpg 640w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-1280x860.jpg 1280w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-768x516.jpg 768w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-370x249.jpg 370w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-800x538.jpg 800w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-20x13.jpg 20w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-740x497.jpg 740w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-600x403.jpg 600w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/10_IMG_0351_CMJN-71x48.jpg 71w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20965\" class=\"wp-caption-text\">Efra\u00edn Oros y Alberto Miranda vac\u00edan el mineral del piso superior a trav\u00e9s de un conducto. El polvo de s\u00edlice que respiran los mineros provoca silicosis, una enfermedad pulmonar incurable y causa de muerte prematura. \u00a9 Miquel Dewever-Plana<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p3\"><b>Del trabajo forzoso a los obreros de la Rep\u00fablica<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">Lo que sigui\u00f3 se conoce. Para despojar la monta\u00f1a, los administradores espa\u00f1oles organizaron la migraci\u00f3n forzada de cientos de miles de campesinos ind\u00edgenas, a veces de provincias lejanas del actual Per\u00fa, a m\u00e1s de dos meses de marcha. Su tarea, la <i>mit\u2019a<\/i>, duraba un a\u00f1o. En Potos\u00ed, los hombres se repart\u00edan entre las minas y los molinos, donde la semana laboral alternaba con dos semanas de descanso. Las condiciones de trabajo eran espantosas. Por todas partes, la muerte acechaba a los mitayos en las galer\u00edas donde estaban encerrados d\u00eda y noche, pero tambi\u00e9n en los molinos con vapores de mercurio particularmente mort\u00edferos. Para compensar su baja remuneraci\u00f3n, en los d\u00edas de descanso muchos mitayos trabajaban como mineros jornaleros. Los domingos, todos se reun\u00edan para o\u00edr misa. Las pinturas de las iglesias y las homil\u00edas en lenguas nativas relataban a los nativos los horrores del infierno que aguardaban a las almas paganas. Sin embargo, al final de su a\u00f1o de trabajo forzoso, muchos prefer\u00edan quedarse en Potos\u00ed, y abandonaban sus aldeas para escapar del siguiente reclutamiento. La obligaci\u00f3n de la <i>mit\u2019a<\/i> dur\u00f3 casi doscientos cincuenta a\u00f1os, hasta las guerras de independencia a principios del siglo XIX.<\/p>\n<p class=\"p2\">A los pies del Cerro, dejando al margen las chozas de los barrios ind\u00edgenas, emergi\u00f3 al poco tiempo una ciudad opulenta, m\u00e1s poblada que muchas capitales europeas, cuyos campanarios, tesoros eclesi\u00e1sticos y casas patricias siguen reflejando hasta hoy su esplendor colonial. M\u00e1s de cuatrocientos a\u00f1os antes de ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, Potos\u00ed recibi\u00f3 el t\u00edtulo de Ciudad Imperial de manos de su soberano, el rey Carlos V.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ya antes de que se acabaran la <i>mit\u2019a<\/i> y las guerras de liberaci\u00f3n que dieron origen a la Rep\u00fablica de Bolivia, se hab\u00edan agotado las venas m\u00e1s ricas y accesibles. La explotaci\u00f3n de la plata decay\u00f3 y Potos\u00ed se adormeci\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p2\">La ciudad se despert\u00f3 abruptamente a principios del siglo XX bajo el impacto del boom del esta\u00f1o. La industrializaci\u00f3n y, posteriormente, las guerras mundiales propiciaron el estallido de la demanda. Bolivia ten\u00eda enormes reservas de esta\u00f1o, al igual que el Cerro Rico. Durante gran parte del siglo XX, el pa\u00eds fue el segundo productor mundial. Tres grandes propietarios mineros, apodados \u00ablos barones del esta\u00f1o\u00bb, compartieron el pastel. Bolivia acababa de entrar en la era del capitalismo industrial moderno. Las grandes explotaciones se electrificaron y se mecanizaron.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ya para la d\u00e9cada de 1920, los martillos neum\u00e1ticos sustituyeron a los barrenos y las mulas dieron paso a las locomotoras para tirar los vagones. Las m\u00e1quinas importadas de Europa y Estados Unidos transformaron los ingenios en modernas plantas de procesamiento de mineral. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, las cooperativas de Potos\u00ed no han logrado alcanzar un nivel tan alto de mecanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Para estabilizar la mano de obra, los patrones construyeron campamentos, escuelas y hospitales. Los antiguos campesinos se convirtieron en proletarios, en sindicalistas tambi\u00e9n. Influenciados por el marxismo y el anarquismo, los primeros sindicatos de la d\u00e9cada de 1930 no solo exigieron salarios m\u00e1s justos y mejores condiciones de trabajo. Rechazaban la relaci\u00f3n capital-trabajo y la todopoderosa oligarqu\u00eda minera que hac\u00eda y deshac\u00eda en el palacio presidencial y dispon\u00eda del ej\u00e9rcito para reprimir las revueltas obreras con sangre. En 1952, los mineros lideraron la revoluci\u00f3n que destron\u00f3 a los grandes mineros y terratenientes. Esta desemboc\u00f3 en la instauraci\u00f3n del sufragio universal \u2014antes el voto estaba prohibido para las mujeres y los ind\u00edgenas\u2014, la reforma agraria, el fin de las faenas campesinas en favor de los latifundistas y la generalizaci\u00f3n de la escolarizaci\u00f3n. Los \u00abbarones del esta\u00f1o\u00bb fueron expropiados y las minas, nacionalizadas. Sus trabajadores fueron recontratados por la COMIBOL (Corporaci\u00f3n Minera de Bolivia), una empresa estatal, cuyos trabajadores fundaron y dirigieron la poderosa Central Obrera Boliviana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p3\"><b>Las Cooperativas mineras<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">La COMIBOL concentr\u00f3 sus operaciones en las galer\u00edas m\u00e1s rentables. En Potos\u00ed, solo dos o tres grandes minas fueron explotadas por el Estado. Las otras se dieron en concesiones a asociaciones de mineros quienes explotaban las minas marginales a su propio riesgo a cambio de un porcentaje de su producci\u00f3n. Inicialmente denominados sindicatos de <i>q\u2019aqchas<\/i> (del quechua, \u00abmineros libres\u00bb, en contraposici\u00f3n a los obreros), las asociaciones tomaron el nombre de cooperativas en la d\u00e9cada de 1960, sin transformar su organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las cooperativas mineras permiten a sus miembros el acceso a las concesiones que reciben del Estado y a la infraestructura colectiva (ingenio procesador, compresores, vagones, etc.), pero no organizan la producci\u00f3n. A cambio de una cuota de entrada y un porcentaje de sus ganancias, cada socio elige su paraje de trabajo en una de las minas de la cooperativa. La explota como quiere, con sus propias herramientas y como \u00fanica remuneraci\u00f3n, los beneficios de su producci\u00f3n personal. Tambi\u00e9n son los socios los que tienen la enorme responsabilidad de anticipar la trayectoria de las vetas que aparecen, desaparecen y se retuercen al antojo de la monta\u00f1a. Cuando la producci\u00f3n lo permite, contratan jornaleros o trabajadores a destajo para las tareas menos especializadas, o bien \u00absegundas manos\u00bb m\u00e1s experimentadas y remuneradas seg\u00fan el beneficio. Cuando el mineral y los precios son buenos, los socios prosperan. Cuando la producci\u00f3n se derrumba o hay que excavar una nueva galer\u00eda antes de producir, soportan personalmente las p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Desde su creaci\u00f3n, el m\u00e9todo de producci\u00f3n no planificado y artesanal de las cooperativas mineras ha sido tildado de depredador e irracional. Acusadas de encubrir a peque\u00f1os empresarios, las cooperativas se separaron de los sindicatos obreros a partir de la d\u00e9cada de 1960. Sin embargo, siguen siendo un socio esencial para el Estado boliviano que subcontrata a las cooperativas gran parte de la producci\u00f3n minera. Cuando las cotizaciones de los minerales son altas, las cooperativas contribuyen a la creaci\u00f3n de divisas y empleos. Durante las crisis, los cooperativistas se aprietan el cintur\u00f3n, a veces incluso trabajan con p\u00e9rdidas, pero siguen produciendo y absorbiendo una fuerza de trabajo que no tiene otra opci\u00f3n que unirse a sus filas o fundar otras cooperativas. Esto es lo que sucedi\u00f3 cuando la COMIBOL termin\u00f3 dram\u00e1ticamente casi todas sus operaciones.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20961\" aria-describedby=\"caption-attachment-20961\" style=\"width: 1500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20961\" src=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1008\" srcset=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN.jpg 1500w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-640x430.jpg 640w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-1280x860.jpg 1280w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-768x516.jpg 768w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-370x249.jpg 370w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-800x538.jpg 800w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-20x13.jpg 20w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-740x497.jpg 740w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-600x403.jpg 600w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/4-IMG_0330_CMJN-71x48.jpg 71w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20961\" class=\"wp-caption-text\">Los mineros potosinos consideran a su monta\u00f1a como una mujer a la que desfloran con su trabajo, fertilizan con sus ofrendas y cuyo mineral dan a luz cada d\u00eda. \u00a9 Miquel Dewever-Plana<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"p2\">Nos situamos a mediados de la d\u00e9cada de 1980. Mientras que el esta\u00f1o boliviano se enfrenta a la competencia de explotaciones m\u00e1s rentables, las cotizaciones de los minerales se desploman. En medio de la ola neoliberal, el FMI pidi\u00f3 a Bolivia que negociara su deuda a cambio del desmantelamiento del aparato productivo del Estado en favor del capital internacional. M\u00e1s de 20.000 mineros del Estado se ven abandonados a su suerte. Muchos se exiliaron en Argentina y en los valles productores de hojas de coca, donde el presidente Evo Morales dej\u00f3 su huella como sindicalista; otros se incorporaron a las cooperativas. En las minas, los trabajadores intensificaron sus esfuerzos para compensar la falta de rentabilidad. Las jornadas de trabajo se volvieron cada vez m\u00e1s largas; para ahorrar dinamita, las nuevas galer\u00edas solo permit\u00edan arrastrarse. La mayor\u00eda de los mineros trabajaban solos, con martillos y barrenos, y trasladaban el mineral sobre sus espaldas. En las laderas de la monta\u00f1a, mujeres y hombres recog\u00edan los residuos de la explotaci\u00f3n del interior de la mina.<\/p>\n<p class=\"p2\">A principios de la d\u00e9cada de 1990, Potos\u00ed era una ciudad devastada. Pero los trabajadores no perdieron la esperanza; conoc\u00edan la versatilidad del mercado. El futuro les dar\u00e1 la raz\u00f3n: a principios de la d\u00e9cada de 2000, impulsados por la demanda china e india, despegan los precios del zinc y del plomo. Incluso el esta\u00f1o vuelve a ser rentable. Una vez m\u00e1s, la variedad de sus vetas permiti\u00f3 al Cerro Rico atravesar la historia. En los ingenios, los avances tecnol\u00f3gicos favorecen el refinamiento de minerales que antes eran inutilizables. Solo una purificaci\u00f3n sumaria tiene lugar en Bolivia, el resto se efect\u00faa en el extranjero, en Asia, Norteam\u00e9rica y Europa.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sin embargo, en ausencia de medidas y regulaciones ambientales, la contaminaci\u00f3n permanece en Potos\u00ed. Los residuos de la explotaci\u00f3n se extienden a cielo abierto, las aguas \u00e1cidas, los metales pesados y el ars\u00e9nico se infiltran en los suelos, r\u00edos y capas fre\u00e1ticas, y as\u00ed contaminan todo lo que la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n respira, bebe, cultiva y come.<\/p>\n<p class=\"p2\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las cooperativas se han apropiado, a la fuerza, de la mayor parte de las explotaciones y de las infraestructuras de la antigua mina estatal. Su n\u00famero y el de sus trabajadores han explotado literalmente en la cordillera, tambi\u00e9n en el piedemonte, en busca de oro.<\/p>\n<p class=\"p2\">En 2020 existen alrededor de 120.000 socios cooperativistas en m\u00e1s de 1.800 cooperativas, de las cuales hay, en Potos\u00ed, unas 30, con unos 6.000 a 8.000 socios. Algunas cooperativas tienen menos de 30 trabajadores, otras, varios miles. Con el \u00faltimo auge minero, la producci\u00f3n cooperativista se ha mecanizado en parte, pero sigue confinada a los yacimientos m\u00e1s marginales. Si bien las cooperativas emplean a m\u00e1s del 90 por ciento de los trabajadores mineros, su producci\u00f3n no supera del 10 al 15 por ciento del total del pa\u00eds; lo dem\u00e1s est\u00e1 monopolizado por empresas privadas, nacionales y multinacionales, que emplean mucho menos mano de obra. En la actualidad, como en el pasado, entre los trabajadores, sus familias y los empleos asociados, las cooperativas son el principal mecanismo de la redistribuci\u00f3n directa de la riqueza minera.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los mineros fotografiados por Miquel Dewever-Plana est\u00e1n todos obsesionados con el mismo sue\u00f1o: encontrar una buena veta y, qui\u00e9n sabe, incluso volverse ricos. En la mina, este sue\u00f1o tiene un nombre y un rostro: el T\u00edo, el diab\u00f3lico due\u00f1o de las vetas que, desde las profundidades de la monta\u00f1a, negocia con el mercado internacional de materias primas.<\/p>\n<p class=\"p5\"><i>Pascale Absi<br \/>\n&#8211; Antrop\u00f3loga e Investigadora del Instituto de Investigaci\u00f3n para el Desarrollo (IRD-Francia)<\/i><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Acerca del Autor:<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Miquel Dewever-Plana comenz\u00f3 a estudiar bioqu\u00edmica antes de viajar por Centroam\u00e9rica. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1990 comparte la vida cotidiana de las comunidades ind\u00edgenas. Es autor del libro <span class=\"s1\"><i>La otra guerra<\/i><\/span>, publicado por Bec en L\u2019air.<\/p>\n<p class=\"p1\">Est\u00e1 representado por la agencia VU. Alma, hija de la violencia, un webdocumental que dirigi\u00f3 con Isabelle Foug\u00e8re, gan\u00f3 la Visa de Oro 2013 para el webdocumental.<\/p>\n<p class=\"p1\">Entre 2013 y 2015, el fot\u00f3grafo permaneci\u00f3 varios meses en las aldeas interiores de Tahluwen, en los pa\u00edses Wayana y Camopi, Teko y Way\u00e3pi.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miquel trastoca los c\u00f3digos, los de la fotograf\u00eda antropom\u00e9trica del siglo XIX, para la que el retrato era una ventana al alma humana, pero el de los \u201cotros\u201d, los delincuentes, los enfermos, los \u201csalvajes\u201d, revelando una sociedad que cre\u00eda poder priorizar a los hombres en clases, categor\u00edas. y&#8230; carreras.<\/p>\n<p><strong>Links:\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blume.net\/fotografia\/2009-vale-un-potosi-9788417757854.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">blume.net\/fotografia\/2009-vale-un-potosi-9788417757854.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.miquel-dewever-plana.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.miquel-dewever-plana.com<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/miquel.dewever.plana\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@miquel.dewever.plana<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vale un Potos\u00ed Fotograf\u00edas de Miquel Dewever-Plana Texto: Pascale Absi &nbsp; Lee este art\u00edculo en papel digital &nbsp; Los conquistadores persegu\u00edan El Dorado; a m\u00e1s de 4.000 metros de altura, en el coraz\u00f3n de la cordillera de los Andes, encontraron Potos\u00ed. Desflorada por los espa\u00f1oles en 1545, su monta\u00f1a, la bien llamada Cerro Rico, desvel\u00f3&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"footnotes":""},"categories":[238],"tags":[931,163,1124],"thb-sponsors":[],"class_list":["post-20956","post","type-post","status-publish","format-gallery","has-post-thumbnail","hentry","category-libros","tag-blume","tag-mineros","tag-n30","post_format-post-format-gallery"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20956"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20956\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21298,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20956\/revisions\/21298"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20956"},{"taxonomy":"thb-sponsors","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/thb-sponsors?post=20956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}