{"id":11747,"date":"2022-11-10T17:10:49","date_gmt":"2022-11-10T20:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/?p=11747"},"modified":"2022-12-02T10:41:27","modified_gmt":"2022-12-02T13:41:27","slug":"cartagena-el-sobrino-de-don-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/books\/cartagena-el-sobrino-de-don-jose","title":{"rendered":"Cartagena \/ El sobrino de Don Jos\u00e9"},"content":{"rendered":"\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por Maglio P\u00e9rez<\/h3>\r\n<p>Al hacer fotograf\u00edas, lo m\u00e1s importante es el v\u00ednculo. Es en ese instante de soledad, cuando quedamos al desnudo, cuando surgen las im\u00e1genes.<\/p>\r\n<p>Son momentos de una generosidad abismante. Instantes en que las personas se despojan de sus temores y te entregan su historia a trav\u00e9s de, probablemente, un guion aprendido. Sin embargo, basta hacer click para que capturar un pedazo de historia honesta. Eso es lo m\u00e1s valioso y gratificante de este oficio de caminante solitario que captura la luz para convertirla en algo tangible, y traer la memoria al presente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_11766\" aria-describedby=\"caption-attachment-11766\" style=\"width: 1170px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-11766 size-large\" src=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-1280x823.jpg\" alt=\"\" width=\"1170\" height=\"752\" srcset=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-1280x823.jpg 1280w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-600x386.jpg 600w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-640x411.jpg 640w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-768x494.jpg 768w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-370x238.jpg 370w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-800x514.jpg 800w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-20x13.jpg 20w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-185x119.jpg 185w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-740x476.jpg 740w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-400x257.jpg 400w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP10-75x48.jpg 75w\" sizes=\"auto, (max-width: 1170px) 100vw, 1170px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-11766\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Maglio P\u00e9rez<\/figcaption><\/figure>\r\n<p><a class=\"wp-block-button__link\" style=\"border-radius: 10px;\" href=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/papel-digital-n17#page6\" rel=\"noreferrer noopener\">Lee este art\u00edculo en papel digital<\/a><\/p>\r\n<div>\r\n<p>Al caminar por las calles olvidadas de Cartagena, miro y me detengo, sufro y soy feliz porque aqu\u00ed est\u00e1n mis ra\u00edces, mis recuerdos de infancia y los d\u00edas de inocencia, mis caminatas en b\u00fasqueda de un rumbo. Este es el gran pueblo que dej\u00f3 en m\u00ed las huellas que estampo en im\u00e1genes.<\/p>\r\n<p>Mi caminar no busca un balneario llamado Cartagena. Me busca a m\u00ed mismo, convencido de que el solitario que camina inmerso en esos silencios que abruman, encuentra aquel esp\u00edritu perdido que dej\u00f3 de sentir, de mirar y llorar. La felicidad, va necesariamente acompa\u00f1ada de una tristeza que puede traducirse en melancol\u00eda y nostalgia.<br \/>Quiz\u00e1s por eso Cartagena est\u00e1 plagada de poetas. Al caminar sus calles recorro su pasado glorioso, escuchando conversaciones sobre lo que fue: a\u00f1os de cultura viva, cuando el pa\u00eds par\u00eda intelecto y bohemia. Fue en 1945 cuando Manuel P\u00e9rez lleg\u00f3 a este lugar.<\/p>\r\n<p>Elisa y Jos\u00e9, sus hijos peque\u00f1os, echaron ra\u00edces. Elisa, a punta de sacrificio, manten\u00eda su casa ubicada en una quebrada de eucaliptus y alcayotas dando pensi\u00f3n a los afuerinos. Un espacio en el que tantas veces jugamos cartas tomando el famoso eng\u00fcindao de la t\u00eda.<\/p>\r\n<p>Jos\u00e9, en cambio, arrendaba su casa a los veraneantes. Con el tiempo construy\u00f3 una m\u00e1s peque\u00f1a, detr\u00e1s de la casa principal, donde llegaba con mis pap\u00e1s y mis abuelos. Extra\u00f1o esas tertulias, esas conversaciones llenas de historias.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_11772\" aria-describedby=\"caption-attachment-11772\" style=\"width: 1170px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-11772\" src=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-1280x823.jpg\" alt=\"\" width=\"1170\" height=\"752\" srcset=\"https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-1280x823.jpg 1280w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-600x386.jpg 600w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-640x411.jpg 640w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-768x494.jpg 768w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-370x238.jpg 370w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-800x514.jpg 800w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-20x13.jpg 20w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-185x119.jpg 185w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-740x476.jpg 740w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-400x257.jpg 400w, https:\/\/www.captionmagazine.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Cartagena-MP13-75x48.jpg 75w\" sizes=\"auto, (max-width: 1170px) 100vw, 1170px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-11772\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Maglio P\u00e9rez<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>Jos\u00e9, era activo, independiente y divertido, viv\u00eda a velocidad turbo. A todos nos pon\u00eda sobrenombres: Las taco alto, las tres cocos, mi ratoncito, Luc\u00edfera, Lucifaifa, la el\u00e9ctrica, la escalofriante. Le gustaba el cine y la m\u00fasica, y nos contaba sobre las historias que publicaban las revistas de sus tiempos: Ecran, Vea, entre tantas otras. En esos a\u00f1os en que Don Jos\u00e9 suspiraba por Libertad Lamarque, no hab\u00eda televisi\u00f3n.<\/p>\r\n<p>El t\u00edo Jos\u00e9 fue muy importante en mi relaci\u00f3n con Cartagena y la vida, me ense\u00f1\u00f3 a usar el martillo, el serrucho, y a bailar tango a los nueve a\u00f1os. Recuerdo aquel 3 de marzo de 1985. Est\u00e1bamos en la casa grande viendo una pel\u00edcula protagonizada por un joven John Wayne, mientras el t\u00edo nos contaba con voz apasionada detalles de la filmaci\u00f3n. C\u00f3mo olvidar la escena en que el se\u00f1or Wayne luchaba con un pulpo mec\u00e1nico. No s\u00e9 cu\u00e1ntos millones hab\u00eda costado el pulpo, porque entonces, en la mitad de su relato, la tierra despert\u00f3 y la casa pensamos que se iba a despegar del suelo. La puerta se abri\u00f3 y algunos corrieron al patio, mientras otros nos quedamos viendo c\u00f3mo John acababa con el pulpo, hasta que el terremoto del 85\u2019 nos dej\u00f3 sin televisor. <br \/><br \/>Despu\u00e9s de a\u00f1os en 1993, me reencontr\u00e9 con una Cartagena que volvi\u00f3 a mi vida entre olas y espuma.<\/p>\r\n<p>El reencuentro fue como detener el tiempo mientras la noche avanzaba en medio de un viento fr\u00edo que me iba mostrando un sin n\u00famero de caminos que me transportaban a un mundo anterior. Observo cada rinc\u00f3n, y c\u00f3mo surgen las im\u00e1genes. Me detengo, no se trata s\u00f3lo de observar, es segmentar, obturar, capturar realidades infinitas llenas de armon\u00eda y simpleza. Cartagena es mi primera playa. Ah\u00ed est\u00e1n las olas de mis sue\u00f1os.<\/p>\r\n<p>Amanece y el sol ilumina aquellos rincones que susurran desesperanza. Y mi Cartagena se me presenta como una ciudad gastada por el tiempo. Abandonada por aquellos hombres que la dejaron a su suerte.<\/p>\r\n<p>Sigo con cautela. Me encuentro con personas que ocultan sus rostros y sus almas. Pero a poco andar me doy cuenta de que no hay rechazo al forastero, y que la curiosidad le va ganando a la cautela hasta que los habitantes de Cartagena se acercan a conversar.<br \/><br \/>Durante mucho tiempo y luego de esas primeras tomas no quise volver. Entonces no tuve la valent\u00eda para decir &#8220;termin\u00e9 este trabajo\u201d. Pero la memoria es m\u00e1s fuerte y en 2007 regres\u00e9, pero fue hasta el 2017 que sent\u00ed que ya una etapa hab\u00eda terminado.<\/p>\r\n<p>Cartagena est\u00e1 dormida, abandonada a su suerte. Por sus calles transitan los esp\u00edritus de quienes en su momento le dieron vida. Si hay suerte aparecer\u00e1 un personaje sacado de una novela que te contar\u00e1 la historia del auge y ca\u00edda de este balneario. De c\u00f3mo la llegada del ferrocarril en vez de traer prosperidad trajo hordas de nuevos turistas que no tuvieron piedad con su belleza ni su historia, dej\u00e1ndola en un estado en que s\u00f3lo un milagro podr\u00eda cambiar. <br \/><br \/>La historia juzgara a sus autoridades y c\u00f3mo su falta de visi\u00f3n la dej\u00f3 caer. Nosotros los que la queremos bien, seguiremos en la esperanza de un cambio, mientras el viento costero recorre sus espacios dibujando las formas de la Cartagena de Don Jos\u00e9.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\r\n\r\n\r\n<p><strong>Acerca del Autor:<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Formado como fot\u00f3grafo profesional en el Instituto Superior de Artes y Comunicaci\u00f3n (ARCOS). P\u00e9rez Urbina se ha desempe\u00f1ado como docente en los institutos ALPES y ARCOS, adem\u00e1s de haber sido fot\u00f3grafo para una serie de medios de comunicaci\u00f3n tanto en Chile como en el extranjero, entre los cuales destacan la desaparecida revista APSI, Qu\u00e9 Pasa, Diario El Metropolitano, Agencia Reuters, AP, Efe y en los Angeles Times. En Rep\u00fablica Dominicana, fue editor fotogr\u00e1fico para el peri\u00f3dico El Caribe y Diario Libre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Links<\/strong>:<\/p>\r\n<p><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/maglioperez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.instagram.com\/maglioperez<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Maglio P\u00e9rez Al hacer fotograf\u00edas, lo m\u00e1s importante es el v\u00ednculo. Es en ese instante de soledad, cuando quedamos al desnudo, cuando surgen las im\u00e1genes. Son momentos de una generosidad abismante. Instantes en que las personas se despojan de sus temores y te entregan su historia a trav\u00e9s de, probablemente, un guion aprendido. Sin&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11751,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"footnotes":""},"categories":[724],"tags":[866,862],"thb-sponsors":[],"class_list":["post-11747","post","type-post","status-publish","format-gallery","has-post-thumbnail","hentry","category-books","tag-cartagena","tag-n18","post_format-post-format-gallery"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11747"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11747\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12041,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11747\/revisions\/12041"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11751"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11747"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11747"},{"taxonomy":"thb-sponsors","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.captionmagazine.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/thb-sponsors?post=11747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}